Trump y Maduro hablaron por teléfono en medio de tensiones y advertencias militares

Además, el gobierno estadounidense habría ofrecido a Maduro la posibilidad de abandonar el país, sugiriendo que podría refugiarse en Rusia o en otro destino.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que mantuvo una conversación telefónica con Nicolás Maduro. Sin embargo, el mandatario estadounidense evitó entrar en detalles sobre el contenido del diálogo. Trump declaró que la conversación “no fue ni bien ni mal, simplemente fue una llamada telefónica”, en respuesta a preguntas de los medios sobre la noticia, previamente informada por The New York Times y The Wall Street Journal.

Este contacto se produce en un contexto de creciente tensión entre ambos países, con Estados Unidos intensificando sus esfuerzos contra el narcotráfico en la región. Washington acusó a Maduro de liderar un presunto cártel de la droga y desplgó operativos militares en el Caribe, incluidos ataques selectivos a embarcaciones sospechosas de estar vinculadas al narcotráfico.

Trump, por su parte, declaró que las operaciones de control sobre el tráfico de drogas en Venezuela “por tierra” comenzarán “muy pronto”. En un mensaje a través de su red social Truth Social, también advirtió sobre el cierre total del espacio aéreo venezolano, una medida que ha sido interpretada por algunos como una amenaza a la soberanía de Venezuela, especialmente en medio del aumento de la actividad militar de Estados Unidos en la zona.

Además, el gobierno estadounidense habría ofrecido a Maduro la posibilidad de abandonar el país, sugiriendo que podría refugiarse en Rusia o en otro destino. La información fue confirmada por el senador republicano Markwayne Mullin, quien agregó que la administración Trump busca ejercer una mayor presión sobre el régimen chavista sin recurrir a un despliegue directo de tropas en Venezuela.

Este enfoque coincide con las afirmaciones de Trump sobre la necesidad de proteger las costas estadounidenses de lo que considera un “flujo de narcotraficantes y pandilleros” provenientes de Venezuela.

Por su parte, Maduro calificó las acciones de Estados Unidos como un intento de desestabilizar su gobierno, acusando a Trump de utilizar la lucha contra las drogas como un pretexto para despojar a Venezuela de sus vastas reservas petroleras.

En un mensaje reciente a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Maduro solicitó apoyo para enfrentar lo que describió como una “agresión” estadounidense, que, según él, amenaza la estabilidad de la producción petrolera del país y el equilibrio del mercado energético mundial.

Además de las tensiones militares, la situación afectó las relaciones aéreas entre ambos países. La advertencia de Trump sobre el cierre del espacio aéreo venezolano provocó la suspensión de vuelos internacionales hacia Venezuela, lo que llevó a las autoridades venezolanas a responder con la revocación de los permisos operativos de seis aerolíneas extranjeras.

En respuesta a la presión internacional y la situación de los venezolanos afectados por las restricciones de vuelo, Maduro ordenó un operativo especial para facilitar el retorno de los ciudadanos venezolanos varados en otros países.

Mientras tanto, las acusaciones de ejecuciones extrajudiciales por parte de la administración de Trump generaron una nueva ola de indignación de algunos sectores de Venezuela, que consideran los ataques en el Caribe como un abuso de poder. El régimen venezolano solicitó a la ONU que investigue estos hechos, calificándolos de crímenes de guerra.